Iglesia colonial / Museo Cardenal Luque
Construida entre 1603 y 1645 por el albañil Alonso Serrano Hernández. Hoy es el Museo Arqueológico Cardenal Luque y uno de los templos coloniales más bien conservados de la Sabana de Bogotá.
Desde los muiscas que adoraban la Peña de Juaica hasta el albañil que construyó su iglesia en 1603, Tenjo guarda relatos que merecen ser escuchados.
Mucho antes de que llegaran los españoles, el territorio que hoy conocemos como Tenjo era uno de los enclaves más importantes de la Confederación de Bacatá. En la actual vereda La Punta se encontraba uno de los principales asentamientos muiscas de toda la región, con una vida social, espiritual y agrícola profundamente organizada.
El nombre mismo del municipio viene del muysc cubun —la lengua muisca— y se interpreta como "en el boquerón" o "en el valle entre cerros": una descripción perfecta de la geografía que acogía a sus pueblos. Las veredas actuales conservan esos nombres ancestrales: Chitasugá, Churuguaco, Guangatá, Chincé, el río Chicú y el río Sinca —llamado también Chacha—, todos herencia directa del idioma original.
Los pictogramas y petroglifos en las piedras de 15 y 20 metros de la montaña, las guacas, las grutas y los yacimientos de agua son testimonios físicos que aún pueden recorrerse hoy en el Sendero Ecoturístico Las Cuevas.
"En sus rocas grabaron la historia, es mi Tenjo un remanso de paz."
— Himno de Tenjo
La Peña de Juaica, con sus 3.300 metros de altura y su imponente pared rocosa cubierta de frailejones, orquídeas y bosques de niebla, era para los muiscas un lugar de culto a la diosa Huiaka —de quien toma el nombre—, a quien pedían abundancia en la siembra, lluvia y fertilidad.
Los sacerdotes muiscas, llamados Chicuís, realizaban en sus cumbres ceremonias sagradas, pagamentos y ofrendas. Cuenta la tradición que allí también se enterró oro sagrado durante la conquista, y que durante siglos se vieron luces danzantes sobre la montaña, que los indígenas atribuían a presencias divinas. Los cronistas coloniales describían estos fenómenos con asombro.
Desde la segunda mitad del siglo XX, la Peña de Juaica ganó fama mundial como uno de los lugares de avistamiento de fenómenos no identificados más frecuentados de Colombia, atrayendo investigadores, periodistas y visitantes de todo el mundo. Comparte esta cadena montañosa con la Serranía del Majuy —cuyo nombre muisca significa "dentro de ti", pues era un centro ceremonial de reconciliación interior—.
⚠ Nota: el acceso a la Peña desde Tenjo está restringido por decreto municipal. Consulta la Alcaldía antes de planear tu visita.
Una comisión de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá llegó a este valle andino con la tarea de formalizar un "pueblo de indios". Lo que siguió quedaría registrado en las Crónicas de Indias.
El 8 de abril de 1603, el oidor Diego Gómez de Mena firmó el acta de constitución del municipio de Tenjo, formalizando legalmente su existencia como pueblo de indios por mandato de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Era uno de los primeros municipios de la Sabana Occidental en recibir este reconocimiento oficial.
Apenas un mes después, el 7 de mayo de 1603, cuatro comuneros —Juan de Vera, Cristóbal Gómez de Silva, Juan de Orejuela y Juan de Artieda— contrataron al albañil Alonso Serrano Hernández para construir la iglesia del pueblo. Un detalle que humaniza la historia: el acuerdo está registrado en las propias Crónicas de Indias, junto con los nombres de quienes comprometieron su trabajo y su dinero en ese proyecto.
La iglesia tardó más de tres décadas en completarse. El 28 de julio de 1637 se informó que la estructura estaba terminada, aunque faltaba aún blanquearla con yeso —obra que se concluyó el 17 de agosto de 1645—. Hoy, convertida en el Museo Arqueológico Cardenal Luque, es uno de los edificios más antiguos y mejor conservados de Cundinamarca.
Diego Gómez de Mena firma el acta el 8 de abril. Ese mismo año comienza la construcción de la iglesia.
34 años después de contratarse, la estructura queda lista. El blanqueado final se completa en 1645.
El oidor Gabriel de Carvajal visita el municipio y registra 289 indios. En 1778 serán ya 983.
El párroco Rafael López del Pulgar registra 1.009 habitantes en 211 familias a finales del siglo XVIII.
La vereda La Punta era el asentamiento muisca más importante del área. El territorio integraba la Confederación de Bacatá y se extendía hasta lo que hoy es Funza.
Los españoles llegan y establecen encomiendas. El territorio de Tenjo es asignado parcialmente a Juan Ruiz de Orejuela y parte a los dominicos, quienes fundaron la hacienda Hato de Santacruz. El río Chicú toma el nombre de los sacerdotes muiscas —Chicuís— que realizaban ceremonias en sus orillas.
El oidor Diego Gómez de Mena firma el acta del pueblo de indios de Tenjo. Un mes después, cuatro comuneros contratan al albañil Alonso Serrano Hernández para levantar la iglesia.
Tras más de tres décadas de obras, la iglesia queda lista en 1637 y es blanqueada en 1645. Una de las construcciones coloniales más antiguas de Cundinamarca, hoy sede del Museo Arqueológico Cardenal Luque.
El teniente Agustín Forero, oriundo de Tenjo, muere en la Batalla de Barinas el 29 de agosto de 1817. El párroco Juan Pablo Montañez documenta la vida del municipio en 1810. José Mariano Matiz, cuñado del mineralogista de la Expedición Botánica Enrique Umaña Barragán, también es registrado como vecino.
Se levanta la actual casa municipal en estilo francés republicano, con un diseño similar al de Zipaquirá. El centro histórico toma la forma urbana que hoy se conserva y que en 1993 fue declarada Bien de Interés Cultural de ámbito nacional.
La Plaza Principal y el Centro Histórico de Tenjo son declarados Monumento Nacional, hoy protegidos como Bien de Interés Cultural. El parque, la iglesia, la casa cural y la Alcaldía conforman un conjunto arquitectónico único en la Sabana.
El resguardo del cerro Churuguaco conserva alrededor de 100 familias indígenas en 54 hectáreas. La Casa Chitasugá rescata el hilado, el tejido y el torneado en madera. El municipio celebra sus más de 421 años con banda, danza y teatro en las calles.
Este pequeño valle de la Sabana de Bogotá produjo personajes de alcance nacional e internacional.
Primer Cardenal colombiano
Nacido en Tenjo, fue Arzobispo de Bogotá y el primer colombiano en recibir el capelo cardenalicio de la Iglesia Católica. La iglesia colonial del municipio hoy lleva su nombre como Museo Arqueológico Cardenal Luque en su honor.
Pionera de los derechos de la mujer
Parlamentaria liberal tenjana que luchó activamente por el derecho al voto de la mujer en Colombia. Fue además la primera alcaldesa de Tenjo y la primera mujer suramericana en presidir la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer en la ONU. Falleció el 26 de noviembre de 1983 en el trágico accidente del Vuelo 11 de Avianca en Madrid-Barajas.
Músico emblema del municipio
Uno de los músicos más emblemáticos que ha dado Tenjo. Su figura aparece en el documental "Recuperando lo nuestro" (1949–1959), el registro audiovisual más antiguo de la vida comunitaria tenjana, digitalizado y estrenado en el año 421 del municipio como homenaje a su memoria y a la tradición musical campesina.
Construida entre 1603 y 1645 por el albañil Alonso Serrano Hernández. Hoy es el Museo Arqueológico Cardenal Luque y uno de los templos coloniales más bien conservados de la Sabana de Bogotá.
Declarado Bien de Interés Cultural de ámbito nacional en 1993. El parque, la casa cural, el edificio de la Alcaldía (estilo republicano francés, 1930-1962) y las edificaciones coloniales forman un conjunto urbano único en la región.
En la montaña, piedras de 15 y 20 metros conservan pictogramas, formas de uso en las rocas, grutas, guacas y yacimientos de agua. El Sendero Ecoturístico Las Cuevas permite acceder a este legado precolombino.
Casa con más de cuatro siglos de antigüedad en el centro histórico. Hoy es un taller vivo donde se rescatan el hilado en rueca, el tejido en telares, el torneado artístico en madera, la escultura, la forja artística y la pintura al óleo de tradición muisca.
Establecido en 1593 por el oidor Miguel de Ibarra, el resguardo de Churuguaco subsiste hasta hoy con alrededor de 100 familias en un territorio de 54 hectáreas. Es uno de los resguardos indígenas más antiguos de Cundinamarca que conserva su ubicación original.
A 2.600 metros sobre el nivel del mar, en la vía Tenjo–Tabio. En su cima se yergue una cruz y un templete que lo convierten en punto de encuentro comunitario, peregrinaciones religiosas y caminatas contemplativas con vista a la Sabana.
Como parte de la celebración de los 418 años de fundación del municipio, se estrenó el documental "Recuperando lo nuestro", una recuperación digital de uno de los registros fílmicos más antiguos del país: grabado en formato de 16 milímetros entre 1949 y finales de los años 50.
En esas imágenes se recuperan tradiciones como las ferias y fiestas del municipio, donde los asistentes lucían sombreros de fieltro, ruana y trajes de paño con corbata —los hombres— y elegantes trajes las mujeres. Aparecen figuras como el músico César Forero, el personaje Martín Díaz —ciudadano mexicano que vivió en el municipio y fue parte del grupo artístico del legendario Antonio Aguilar— y Ana Sixta González de Cuadros, primera alcaldesa de Tenjo.
El documental fue estrenado tanto en Internet como en la Casa de la Cultura local, devolviendo a la comunidad un pedazo de su propia historia que casi se pierde con el tiempo.
Aniversario de fundación: alborada a las 5:30 a.m., recorridos musicales por veredas, obras de teatro en plaza y calles, y actos culturales institucionales.
Mes del Patrimonio: recorridos por el centro histórico, actividades del Instituto de Cultura, charlas sobre la memoria local y el legado muisca.
Festival de la Ruana y la Música Campesina: homenaje a los saberes artesanales y rurales. Bambucos, carranga y cantos, feria artesanal y gastronomía local.
Fiestas de San Antonio de Padua y la Virgen del Carmen: procesiones, ferias artesanales y convites que reúnen a toda la comunidad.
En muysc cubun —lengua muisca— se interpreta como "en el boquerón". Algunos historiadores como Acosta Ortegón lo definen así, aunque otros estudios más recientes lo desglosan como Ten (tierra baja) + jo (entre cerros), lo que describe mejor la geografía del valle angosto entre las serranías del Majuy y Juaica.
El oidor (juez colonial) Diego Gómez de Mena firmó el acta de constitución el 8 de abril de 1603 por mandato de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá. La fecha aparece registrada en documentos históricos primarios, aunque algunas fuentes citan el 13 o el 24 de abril por diferencias en la interpretación del calendario de la época.
Es una de las iglesias más antiguas del departamento, cuya construcción se contrató el 7 de mayo de 1603 —un mes después de la fundación—. Tardó 42 años en completarse (1637 estructura, 1645 blanqueado final). Hoy funciona como el Museo Arqueológico Cardenal Luque en honor al primer cardenal colombiano, nacido en Tenjo.
Era un sitio de culto a la diosa Huiaka, de quien toma el nombre. Los sacerdotes muiscas (Chicuís) realizaban allí pagamentos, ofrendas y ceremonias para pedir abundancia en la siembra, lluvia y fertilidad. La tradición dice que el oro sagrado fue enterrado allí durante la conquista. Las crónicas coloniales describen "luces danzantes" que los muiscas asociaban con presencias divinas.
El centro histórico —Parque Principal, iglesia/museo, Casa Cural y Alcaldía— se recorre a pie en el casco urbano. La Casa Chitasugá ofrece talleres artesanales. El Sendero Ecoturístico Las Cuevas da acceso a petroglifos y vestigios muiscas. El Cerro Pan de Azúcar tiene una ruta de senderismo accesible. Consulta el Instituto Municipal de Cultura y Turismo (tenjoculturayturismo.gov.co) para horarios y guías.
A 44 km de Bogotá, con más de 421 años de memoria viva, artesanías, gastronomía y naturaleza que no se encuentran en otra parte.